viernes, 19 de octubre de 2012

DIOS TE SALVE, MARIA

TERCER MISTERIO DE DOLOR.


LA CORONACIÓN DE ESPINAS.

 
Concédenos, Señor, que, por los méritos de la pasión de Cristo y de los dolores de la Virgen, el Espíritu Santo, presente con plenitud en la Iglesia, inunde con su amor el mundo entero.

PREPARANDO EL DOMINGO


 
"El que quiera ser grande sea vuestro servidor"
Marcos 10, 35-45    Domund 2012 


 

martes, 16 de octubre de 2012

DIOS TE SALVE, MARIA.

SEGUNDO MISTERIO DE DOLOR.

LA FLAGELACIÓN DE CRISTO.


Señor, Dios nuestro, que para redimir al género humano, caído por el engaño del demonio, has asociado los dolores de la Madre a la pasión de tu Hijo; concédenos a quienes meditamos estos misterios que, despojados de la triste herencia del pecado, nos revistamos de la luminosa novedad de Cristo.

lunes, 15 de octubre de 2012

DIOS TE SALVE, MARIA.

PRIMER MISTERIO DE GOZO.

LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS.

 
Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María: concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a Él en su naturaleza divina.


AÑO DE LA FE


 
"también vosotros daréis testimonio"

domingo, 14 de octubre de 2012

PALABRA DE VIDA

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

 
 
Lectura del santo evangelio según san Marcos          
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: -«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: -«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó: Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: -«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: -«¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: -«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban: -«Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando. y les dijo: -«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle: -«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: -«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones- , y en la edad futura, vida eterna.»
 
El relato evangélico menciona a un personaje anónimo que se acerca a Jesús deseando heredar la vida eterna. Es la narración de una triple frustración: la de la riqueza, la de la bondad y la del amor.
- El que se acerca a Jesús “era muy rico”. Pero Jesús trata de ayudarle a entender que no es tan rico como parece. “Una cosa te falta”. Tiene todo, pero le falta el verdadero tesoro, que sólo puede ser alcanzado mediante la caridad.
- El personaje busca la bondad. Es más, la ha estado cultivando durante toda su vida, mediante el cumplimiento de los mandamientos. Parece estar satisfecho de ello. En realidad busca la bondad, pero no es capaz de seguir al que es Bueno y modelo de la bondad.
- Jesús se le quedó mirando con cariño, pero él no percibió el sentido de aquella mirada. El amor, como la fe y la esperanza, implica la alteridad.
En un segundo acto, Jesús afirma con claridad que los ricos tendrán una gran dificultad en admitir a Dios como su rey, si han puesto su confianza en la riqueza.
En un tercer acto toma Pedro la palabra:
• “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Nos asombra la generosidad de los llamados por Jesús. Pero nos inquieta pensar que ese seguimiento ha de ser renovado cada día. Porque aun los que han dejado todo por seguir a Jesús, un día lo dejarán a Él.
• “Quien deje “todo” por mí, recibirá en este tiempo cien veces más, con persecuciones”. Los bienes fundamentales no son los tesoros materiales, sino los amores familiares. Quien sigue al Señor los valora como nadie, pero sabe que no son el último bien.
• “Y recibirá en la edad futura vida eterna”. La vida definitiva que buscaba aquel personaje rico no queda asegurada por las riquezas. Y tampoco por el cumplimiento fiel de los mandamientos. Sólo llega a esa vida sin ocaso quien sigue al que es el Viviente y es la Vida.