miércoles, 6 de abril de 2011

PALABRA DE VIDA

SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA.



“Lectura del santo evangelio según san Mateo:

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.

Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.”

La respuesta de José estuvo siempre marcada por dos cosas importantes, la fe y la humildad.
La fe lo lleva a confiar plenamente en el Señor. Aquí estoy, Señor. No le discute nada. No le regatea. Se entrega todo y del todo, en lo grande y en lo pequeño.
La humildad. José camina por la vida sencillo y respetuoso. Nunca aparece en primer plano. Se oculta para que los demás brillen. (Rafael Prieto Ramiro, Hoy…estoy a tu puerta y llamo, Madrid, enero 2011)

sábado, 12 de marzo de 2011

PALABRA DE VIDA

I DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A



Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.»
Pero él le contestó, diciendo: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."»
Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras."»
Jesús le dijo: «También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios."»
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras.»
Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto."»
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Primera enseñanza de la Cuaresma: reconocer la tentación, una tentación que con mucha frecuencia disfrazamos; soy así, es mi tendencia, todos lo hacen, ¿qué hay de malo en ello?...
Pero con Cristo aprendemos a vencer la tentación, con la oración y la vigilancia “Vigilad y orad para no caer en tentación” (Mt 26,41).
La oración incluye la escucha de la Palabra de Dios, los sacramentos, el saber que eres templo de Dios.
La Vigilancia incluye el pedir consejo. “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11,28).
Una sugerencia para esta semana, comienza por leer el evangelio de cada día, es un buen modo de dejarnos acompañar y ayudar por el mismo Jesús en esta cuaresma.

martes, 8 de marzo de 2011

CUARESMA

ES TIEMPO DE CAMBIAR

PALABRA DE VIDA

MIÉRCOLES DE CENIZA.



Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

 «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensara.»

…El itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es “hacerme semejante a él en su muerte” (Flp 3,10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de domino sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.
Queridos hermanos y hermanas, mediante el ayuno, la limosna y la oración, el comino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones…(Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma de 2011)

PALABRA DE VIDA

IX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A



Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día, muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

“No todo el que me dice Señor, Señor” No todo el que dice, sino el que hace. Si realmente viviéramos todo lo que rezamos, seríamos santos. Rezamos y no somos capaces de compartir el pan, de perdonar las ofensas… Para que el Señor nos conozca no basta vestirse de cristiano, hay que serlo de corazón (Rafael Prieto Ramiro, Hoy… estoy a tu puerta y llamo, pag. 235)

Mira que no es ser buen cristiano solamente rezar y ayunar y oír Misa, sino que te halle Dios fiel, como a otro Job y otro Abrahán, en el tiempo de la tribulación. (Fray Luís de Granada, Guía de pecadores, 1,2,21)

domingo, 27 de febrero de 2011

PALABRA DE VIDA

VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A




Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»

Jesús veía a los hombres de su tiempo, que andaban preocupados hasta la angustia, porque no les salían las cuentas. Como ahora. Y él los enseñaba: no os salen las cuentas porque tenéis problemas de valores, porque tenéis heridas en el alma, porque se os ha apagado la lámpara de la fe. Andáis agobiados por que sólo miráis a la tierra y no miráis al cielo. (Rafael Prieto Ramiro, Hoy… estoy a tu puerta y llamo, pag. 235)

Si viviéramos más confiados en la Providencia divina, (…) cuántas preocupaciones o inquietudes nos ahorraríamos. Desaparecerían tnatos desasosiegos que, con frase de Jesús, son propios de los paganos, de los hombres mundanos, de las personas que carecen de sentido sobrenatural. (San Josemaría, Amigos de Dios, n. 116)

No dijo el Señor que no hay que sembrar, sino que no hay que andar preocupados; no dijo que no hay que trabajar, sino que no hay que ser pusilánimes, ni dejarse abatir por las inquietudes. Sí, nos mandó que nos alimentáramos, pero no que anduviéramos angustiados por el alimento. (San Juan Crisóstomo, In Matthaeum, 21,3)