viernes, 7 de marzo de 2014

CAMINO HACIA LA PASCUA



El ayuno que Dios quiere

“Los criterios inmediatistas y eficientistas poco a poco han invadido nuestra cultura. El máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo, la inmolación del esfuerzo, del tiempo, de valores profundos y hasta de afectos vitales en vistas a un objetivo de corta duración que se presenta como plenificante en lo social o económico. De esta filosofía de vida, casi aceptada universalmente, no está exenta la vida de fe de los cristianos. Si bien la fe del discípulo se afianza y crece en el encuentro con Jesús vivo, que llega a todos los rincones de la vida y se nutre en la experiencia de ponerse de cara al evangelio para vivirlo como buena noticia que ilumina el andar cotidiano, podemos correr el riesgo de mirarlo de “reojo” y quedarnos sólo con una parte.

Hace algunos domingos, después de pronunciar el Sermón del monte, Jesús nos dijo “para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los cielos”. Frente a esta palabra tan determinante podemos conformarnos con hacer algunas buenas obras y darnos por satisfechos. La propuesta del Señor es más ambiciosa. Nos propone un obrar “desde la bondad” que tiene su raíz en la fuerza del Espíritu que se derrama dinámicamente como don de amor para todo nuestro vivir. No se trata solamente de hacer obras buenas, se trata de obrar con bondad. Estamos en la puerta de la cuaresma y la tentación que podemos tener es la de reducirla a ciertas buenas prácticas que finalizan en la pascua, desperdiciando el caudal de gracia que puede significar este tiempo de conversión para toda nuestra vida.

Nuestro ayuno cuaresmal puede ser rutinario y llegar a ser un gesto maniqueo más que profético consistente en «cerrar la boca», porque la materia y los alimentos son impuros: cuando el ayuno que Dios quiere es partir el propio pan con el hambriento; privarnos no sólo de lo superfluo, sino aún de lo necesario para ayudar a los que tienen menos; dar trabajo al que no lo tiene curar a los que están enfermos en su cuerpo o en su espíritu; hacernos cargo de los que sufren el azote de la droga o ayudar a prevenir la caída de tantos; el denunciar toda injusticia; el trabajar para que tantos, especialmente chicos en la calle, dejen de ser el paisaje habitual; el dar amor al que está solo y no sólo al que se nos acerca.

No creamos que es el comer o el ayunar lo que importa. Lo que hace verdadero el ayuno es el espíritu con que se come o se ayuna. Si pasar hambre fuera una bendición, serían benditos todos los hambrientos de la tierra y no tendríamos porque preocuparnos. «Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también provecho para los otros... Así pues, por más que te pases el día en ayunas, por más que duermas sobre el duro suelo, y comas ceniza, y suspires continuamente, si no haces bien a otros, no haces nada grande». San Juan Crisóstomo

Jesús ayunó según la tradición de su pueblo pero también compartió la mesa de ricos y pobres, de los justos y pecadores. (Mt. ll,l9).

Ayunemos desde la solidaridad concreta como manifestación visible de la caridad de Cristo en nuestra vida. Así tiene sentido nuestro ayuno como gesto profético y acción eficaz. Así cobra sentido nuestro ayunar para que otros no ayunen. Ayunar es amar.

Necesitamos vivir la profundidad de no darle tanta importancia a la comida de la que nos privamos sino a la comida que posibilitamos a un hambriento con nuestras privaciones. Que nuestro ayuno voluntario sea el que impida tantos ayunos obligados de los pobres. Ayunar para que nadie tenga que ayunar a la fuerza.

Iniciando la cuaresma, benditos sean estos cuarenta días si nos entrenan el corazón en la actitud permanente de partir y repartir nuestro pan y nuestra vida con los más necesitados. Nuestro ayuno no puede ser dádiva ocasional sino una invitación a crecer en la libertad por la cual experimentamos que no es más feliz el que más tiene, sino el que más comparte porque ha entrado en la dinámica del amor gratuito de Dios.

Estamos en un tiempo marcado por la misión, no como gesto extraordinario sino como un modo de ser Iglesia en Buenos Aires. Cada gesto pastoral deseamos que no se agote en sí mismo sino que marque una brecha, genere una actitud que permanezca. En esta línea, queremos que el gesto solidario de cuaresma que realizamos desde hace ya varios años, nos permita rubricar el anuncio de la buena noticia, de que por el bautismo somos una familia que siente y vive como propias las angustias y dolores de todos, y todos los días del año.

Quiero agradecerles todo lo que se ha podido realizar a través de los gestos solidarios de los años anteriores y los animo a que la caridad viva sea el signo que acredite nuestras palabras de anuncio del Reino.

Que Dios los bendiga y le regale una Santa Cuaresma vivida den el amor de Dios por su pueblo.” (Cardenal Jorge Mario Bergoglio)

 

CALENDARIO DE CUARESMA

NO TE TRAICIONES


 
 
 







Que lo que digas y lo que hagas,
sean reflejo de lo mismo:
el Amor de Dios.

jueves, 6 de marzo de 2014

CAMINO HACIA LA PASCUA



“Y dirigiéndose a todos, dijo: El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo.” (Lc 9,23)

La Cuaresma es tiempo de renovación cristiana, de reemprender el camino iniciado por nuestro bautismo, de dar, en el seguimiento de Cristo, un nuevo paso a una mayor perfección cristiana.

Morir a uno mismo es requisito para vivir la vida de la gracia.

“Tomar la cruz significa comprometerse para vencer el pecado que obstaculiza el camino hacia Dios, aceptar diariamente la voluntad del Señor, aumentar la fe sobre todo ante los problemas, las dificultades y el sufrimiento.” (Bendicto XVI, Ángelus, 20 – 06 – 2010)

CALENDARIO DE CUARESMA

IDENTIFICA


 
 
 
 
¿Quién es Jesús en tú vida?
¿Sigue siendo el mismo de siempre?

miércoles, 5 de marzo de 2014

CALENDARIO DE CUARESMA

A modo de calendario iremos ofreciendo a lo largo de esta cuaresma distintas virtudes, aptitudes, gestos que te invitamos a vivir a lo largo de estos cuarenta días.

HUMILDAD
 
 
 
 
Escucha hoy las opiniones de los demás,
considerándolas tan valiosas como las tuyas propias.


CAMINO HACIA LA PASCUA


MIERCOLES DE CENIZA

 
No quisiera que tu fueras uno más de esos “cristianos” que hacen las cosas sin saber porqué. He visto que para gente de muchos lugares, el “Miércoles de Ceniza” es una fecha mágica.

Para algunos la ceniza es cosa de superstición, de suerte. Si no se la ponen piensan que alguna cosa mala les sucederá.

Para otros la ceniza no sólo sirve para alejar el mal sino también para atraer el bien. Es una especie de “amuleto de la buena suerte”. Por eso insisten en que se la ponga hasta los niños pequeños.

Para otros es la oportunidad de presumir; de igual forma que presumen de un vestido o un reloj quieren presumir su cruz... Por eso buscan la Iglesia donde les hagan más bonita su cruz...

Y algunos otros van “por si las moscas”. No saben lo que es, pero…

Para evitar que cualquiera de las razones anteriores te muevan a ponerte la ceniza sobre tu cabeza, te presento a continuación su significado.

Cada año celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Pero no se trata nada más de recordar lo que pasó, sino vivirlo con Él.

¿Y por qué la ceniza?

Porque era una forma que en la antigüedad servía para reconocer que el hombre sin Dios es como el Polvo. Que el hombre sin Dios cuando muere se vuelve polvo y no resucita a la vida eterna.

Las personas se ponían un “sayal”, es decir, un vestido corriente y áspero, y sobre su cabeza se ponían la ceniza. Le pedían a Dios y a todos sus semejantes que les perdonaran sus ofensas y que hicieran oración por ellos para que en este tiempo de Cuaresma, que hoy comenzamos, pudieran cambiar a una vida mejor.

Por eso cuando nos ponemos la Ceniza el Sacerdote nos dice: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. o también: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”. Y si acaso nosotros mismos nos ponemos la ceniza decimos: Muero con Cristo para resucitar con Él.

+es signo del arrepentimiento de nuestros pecados.....

+es inicio de un cambio, de un esfuerzo por mejorar....

+nos recuerda que el hombre sin Dios es “polvo”....

+...y que el hombre con Dios tiene ya “Vida Eterna”.

+nos indica que si Cristo vivió y murió por nosotros, también nosotros debemos vivir sirviendo a quienes nos rodean hasta entregar la vida por ellos...

+nos prepara para alegrarnos por la Resurrección de Cristo, ya que también resucitaremos con Él..

Si aceptas todo esto ponte un poco de ceniza en tu cabeza...