viernes, 25 de septiembre de 2020

INICIO DE LA CATEQUESIS PARROQUIAL

Queridos padres:

El día del bautismo de vuestros hijos el sacerdote os preguntaba “Al pedir el Bautismo para vuestro hijo ¿sabéis que os obligáis a educarlo en la fe, para que este niño, guardando los mandamientos de Dios, ame al Señor y al prójimo como Cristo nos enseña en el Evangelio?”. Hoy queremos hacernos eco de vuestra respuesta e invitaros a participar en la catequesis parroquial como muestra de esa respuesta que disteis en su día.

Desde la parroquia nos estamos preparando para iniciar un nuevo curso de catequesis; será este un curso que aparece marcado por el Covid 19.

En este tiempo, como siempre, necesitamos de Dios, de nuestro encuentro personal con Él en los sacramentos, de la oración; necesitamos formarnos para ser mejores cristianos y responder como hombres y mujeres de fe a los problemas que se nos plantean en el día a día. Por todo ello queremos que la catequesis vuelva a la parroquia, pero incidiendo también en el ámbito familiar a través de catequesis presenciales más breves en la parroquia y pequeñas actividades en casa donde contamos con vosotros, los padres, que jugáis un papel insustituible en la educación y formación de vuestros hijos.

Los retos en esta situación son los siguientes:

1.- Este año la catequesis tendremos que plantearla a lo largo de la semana, contamos con vosotros para decidir qué días. Para mantener el aforo y la distancia de seguridad no podemos hacerlo solo en domingo.

2.- Con respecto a la participación en la misa, y por el mismo motivo, se hace necesario que unos grupos de catequesis acudan a misa el sábado y otros el domingo. No puede existir catequesis sin participación en la Eucaristía dominical, se hace fundamental para ser cristiano de verdad y no solo de nombre.

3.- Comenzaremos el curso teniendo una reunión previa, en el local parroquial, con los padres interesados para explicar de manera precisa los protocolos a realizar y el cómo se impartirán las catequesis. El calendario que hemos programado para estas reuniones previas es el siguiente:

C    CARAMIÑAL:

- 1º de Primaria:

26/09/2020 21.15 h.

- 1º de la ESO:

22/09/2020 21.15 h.

- 2º de Primaria:

26/09/2020 21.15 h.

- 2º de la ESO:

22/09/2020 21.15 h.

- 3º de Primaria:

26/09/2020 21.15 h.

- 3º de la ESO:

22/09/2020 21.15 h.

- 4º de Primaria:

24/09/2020 21.15 h.

- 4º de la ESO:

22/09/2020 21.15 h.

- 5º de Primaria:

24/09/2020 21.15 h.

 

 

- 6º de Primaria:

24/09/2020 21.15 h.

 

 

PALMEIRA: 

- 1º de Primaria:

03/10/2020 20.15 h.

- 1º de la ESO:

01/10/2020 20.15 h.

- 2º de Primaria:

03/10/2020 20.15 h.

- 2º de la ESO:

01/10/2020 20.15 h.

- 3º de Primaria:

03/10/2020 20.15 h.

- 3º de la ESO:

01/10/2020 20.15 h.

- 4º de Primaria:

02/10/2020 20.15 h.

- 4º de la ESO:

01/10/2020 20.15 h.

- 5º de Primaria:

02/10/2020 20.15 h.

 

 

- 6º de Primaria:

02/10/2020 20.15 h.

Agradeciendo de antemano el interés y colaboración, recibid la bendición de vuestro párroco para toda la familia, que Cristo muerto y resucitado y la Santísima Virgen os protejan.

4.- Os dejamos aquí una ficha de inscripción en pdf editable, podéis descargarla y enviarla a correo mariaaantiga@gmail.com , Si os es posible cubridla en mayúsculas y dejando claro vuestro teléfono y correo electrónico.


miércoles, 26 de febrero de 2020

MIÉRCOLES DE CENIZA




"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial... cuando hagas que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Y... cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
... cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará»." (Mt 6,1-6.16-18)


Hoy iniciamos la Cuaresma: «He aquí el día de la salvación».
La imposición de la ceniza es acompañada por una de estas dos fórmulas. La antigua: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás»; y la que ha introducido la liturgia renovada del Concilio: «Conviértete y cree en el Evangelio». Ambas fórmulas son una invitación a contemplar de manera diversa  nuestra vida.
En el Evangelio, Jesús pide practicar la limosna, el ayuno y la oración alejados de toda hipocresía: «No lo vayas trompeteando por delante». Jesús advierte hoy no sólo de la hipocresía subjetiva sino también de la objetiva: cumplir, incluso de buena fe, todo lo que manda la Ley de Dios y la Escritura Santa, pero realizándolo de manera que quede en la mera práctica exterior, sin la correspondiente conversión interior.
Entonces, la limosna —reducida a “propina”— deja de ser un acto fraternal y se reduce a un gesto tranquilizador que no cambia la mirada sobre el hermano ni hace sentir la caridad de prestarle la atención que se merece. El ayuno, por otra parte, queda limitado al cumplimiento formal, que ya no recuerda en ningún momento la necesidad de moderar nuestro consumismo compulsivo ni la necesidad que tenemos de ser curados de la “bulimia espiritual”. Finalmente, la oración —reducida a estéril monólogo— no llega a ser auténtica apertura espiritual, coloquio íntimo con el Padre y escucha atenta del Evangelio del Hijo.
La religión de los hipócritas es una religión triste, legalista, moralista, de una gran estrechez de espíritu. Por el contrario, la Cuaresma cristiana es la invitación que cada año nos hace la Iglesia a una profundización interior, a una conversión exigente, a una penitencia humilde, para que dando los frutos pertinentes que el Señor espera de nosotros, vivamos con la máxima plenitud de alegría y el gozo espiritual de la Pascua.



sábado, 20 de abril de 2019

VIGILIA PASCUAL



Allelúia, allelúia, allelúia.
O fílii et fíliae,
Rex caeléstis, Rex glóriae morte surréxit hódie, allelúia.
Allelúia, allelúia, allelúia.
Et mane prima sábbati,
ad óstium monuménti accessérunt discípuli, allelúia. Allelúia, allelúia, allelúia.
Aleluya, aleluya, aleluya.
Oh, hijos e hijas, el Rey celestial, el Rey de la gloria hoy resucitó de la muerte, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.
Muy de mañana, el sábado
 a la entrada del sepulcro se acercaron los discípulos, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya.


viernes, 19 de abril de 2019

VIERNES SANTO

Popule meus, quid feci tibi? 
Aut in quo contristavi te? 
Responde mihi.   

Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho? 
¿en qué te he entristecido? 
Respóndeme. 

Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa,
Dum pendebat filius.
Cuius animam gementem
Contristatam et dolentem
Pertransivit gladius.

La Madre piadosa parada
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.



jueves, 18 de abril de 2019

JUEVES SANTO



JUEVES SANTO


Ubi caritas et amor, Deus ibi est.
Congregavit nos in unum Christi amor.
Exsultemus, et in ipso jucundemur.
Timeamus, et amemus Deum vivum.
Et ex corde diligamus nos sincero.



Donde hay caridad y amor, allí está Dios
El amor de Cristo nos ha congregado y unido.
Alegrémonos y deleitémonos en Él.
Temamos y amemos al Dios vivo.
Y con sincero corazón amémonos.



EN CASO DE LLUVIA LOS ACTOS PROCESIONALES SE REALIZARÁN EN LA IGLESIA PARROQUIAL

miércoles, 17 de abril de 2019

MIÉRCOLES SANTO


“En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
 «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». Él contestó:
«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle:
“El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».
Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
 «¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió:
«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
«¿Soy yo acaso, Maestro?».
Él respondió:
«Tú lo has dicho».” (Mt 26, 14-25)

Mientras concluye el camino cuaresmal, la liturgia del Miércoles santo ya nos introduce en el clima dramático de los próximos días, impregnados del recuerdo de la pasión y muerte de Cristo, y propone a nuestra meditación el breve diálogo que tuvo lugar en el Cenáculo entre Jesús y Judas. “¿Acaso soy yo, Rabbí?”, pregunta el traidor del divino Maestro, que había anunciado: “Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará”. La respuesta del Señor es lapidaria: “Sí, tú lo has dicho”. San Juan concluye la narración del anuncio de la traición de Judas con pocas, pero significativas palabras: “Era de noche”.
Cuando el traidor abandona el Cenáculo, se intensifica la oscuridad en su corazón —es una noche interior—, el desconcierto se apodera del espíritu de los demás discípulos —también ellos van hacia la noche—, mientras las tinieblas del abandono y del odio se condensan alrededor del Hijo del Hombre, que se dispone a consumar su sacrificio en la cruz.
En los próximos días conmemoraremos el enfrentamiento supremo entre la Luz y las Tinieblas, entre la Vida y la Muerte. También nosotros debemos situarnos en este contexto, conscientes de nuestra “noche”, de nuestras culpas y responsabilidades, si queremos revivir con provecho espiritual el Misterio pascual, si queremos llegar a la luz del corazón mediante este Misterio, que constituye el fulcro central de nuestra fe.
El misterio pascual, que el Triduo sacro nos hará revivir, no es sólo recuerdo de una realidad pasada; es una realidad actual: también hoy Cristo vence con su amor al pecado y a la muerte. El triunfo final es de Cristo, de la verdad y del amor. Como nos recordará san Pablo en la Vigilia pascual, si con Él estamos dispuestos a sufrir y morir, su vida se convierte en nuestra vida. En esta certeza se basa y se edifica nuestra existencia cristiana. (Benedicto XVI, Audiencia general, 04-04-2007)